Se me acabó el año nuevamente.
Y es que uno no se da cuenta de cuán rápido está avanzando el tiempo hasta que ocasiones como esta o los cumpleaños se lo recuerdan.
Hace un año, en esta misma fecha, me quejaba y lamentaba enérgicamente por un año que me había lastimado en demasía.
En esta ocasión me encuentro un poco más sabia y sé que lo ocurrido en ese año, me preparó física y psicológicamente para lo que me esperaba en este 2011.
Lloré, y mucho. Por gente que no lo merecía y otros cuantos que sí.
Reí, aún más de lo que lloré. Y es que hubo personas tan bonitas que entraron a mi vida en este año, que no mencionarlas sería una falta de educación para ellos.
Thany, Hermi, Maggie, Jorge, Vania, Martha, Emilio y Palmira. Ustedes me demostraron que se puede querer mucho y en muy poco tiempo a personas que han estado cerca pero nunca te has tomado el tiempo de notar.
Fabiola, Maribel, Marco, Miguel, Cristhian y Octavio. Ustedes me enseñaron que pueden pasar muchos años, los hermanos, son hermanos hoy y siempre. Al final de este año, muchas personas entraron y salieron de mi vida, pero ustedes permanecieron una constante.
Este 2011, finalicé mi carrera, después de 5 largos años. Ese es un logro que hace que este año pase a ser de los memorables.
Tuve mi primer trabajo, el cuál me demostró que tomé una decisión equivocada en mi vida pero que la puedo corregir.
En la salud, no me puedo quejar, más allá de la eventual gripa, no pasó.
El amor, ay el amor. Vi a mis dos exnovios que pensé ya me odiaban, resulta que no. Aún se desangran.
El idiota que nunca fue mi novio me demostró que en realidad siempre fue un idiota y que tuve suerte de no tenerlo.
El de la novia, ese, ese me enseñó el límite de mi cordura, de mi dignidad. Gracias, porque fuiste la experiencia más horrible pero con más enseñanzas de todo el año.
El que entró y salió en tan solo una semanas, a ti no te dedico nada, espero que seas feliz con ella y no te arrepientas, aunque yo sé que sí.
Y luego, luego está él, Diego, ese bonito rayo de luz que llegó sin avisar, sin planear. Te estacionaste en mi y no pretendo dejarte ir. Te quiero, morro.
Empecé este año en Veracruz, soltera y muy deprimida.
Lo termino en el D.F, con alguien en mi vida y muy feliz.
2012, te espero con ansías, tengo muchos planes y tú tan sólo 366 días para ellos.